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10 dic 2017

In cold blood

¡Cómo íbamos a olvidarnos del maestro! Hoy vamos a hablarte del gran Truman Capote y de su obra, que hoy se estudia como referente del periodismo: A sangre fría. Aunque seguro que lo conoces, te invitamos a leer este post para descubrir curiosidades que seguro que ignoras!

Vivió apenas 59 años. Fue un chico abandonado. Se crió entre las supersticiones y las brujerías del sur profundo de los Estados Unidos. Trazó a solas y desde muy temprano su destino literario. Un crimen en Kansas, que para el periodismo fue apenas una crónica policial, le dictó una novela inmortal: In Cold Blood (A sangre fría). Vivió y fue estrella entre la high society neoyorkina, que después lo condenó al exilio social. Pero el castigo que lo derrumbó no pudo eclipsar su talla ni su gloria de escritor.
Tenía apenas 16 años cuando entró –o mejor: irrumpió–en la redacción de la célebre, refinada, intelectual revista The New Yorker, con su aspecto aniñado, su homosexualidad evidente e indisimulada, y cierto inquietante aire de perversión. Ya había decidido "ser escritor, ser rico y ser famoso", aunque su primer trabajo estaba lejos de augurarlo: consiguió un modesto empleo de cadete, y su gris tarea no iba más allá de seleccionar los chistes de cada edición, "pero usaba traje, chaleco, y los mismos y muy caros zapatos del director, porque así todos sabrían lo que les esperaba cuando mis cuentos cortos empezaran a publicarse. ¿O creían que yo era realmente el cadete, y no un genio?"
Con todo, el atuendo y las ínfulas no evitaron que el poeta Robert Frost, una de las estrellas de la revista, Gran Dama del periodismo Made in Manhattan, "por celos, me hiciera echar dos años después. Sin embargo, no sabían con quién se enfrentaban…".
Era 1940. Correría mucha agua bajo los puentes del río Hudson antes de la gloria y los millones. Pero la simiente floreció…
– "Tengo que irme corriendo. Pero me ha gustado mucho volver a verlo, señor Dewey.
-Yo me he alegrado también, Sue. ¡Que tengas suerte! –le gritó mientras ella desaparecía sendero abajo, una graciosa jovencita llena de prisa, con el pelo suelto flotando, brillante.
Nancy hubiera podido ser una jovencita igual.
Se fue hacia los árboles de vuelta a casa dejando tras de sí el ancho cielo, el susurro de las voces del viento en el trigo encorvado".
Así termina A sangre fría, la novela de Truman Capote (Truman Streckfus Persons, Nueva Orleans, 30 de septiembre de 1924–Los Ángeles, 25 de agosto de 1984). Que, editada por Random House New York en 1965, no sólo agotaría dos millones de ejemplares en menos de un mes y abultaría la cuenta bancaria de T.C. en más de dos millones de dólares: crearía, de paso, un género periodístico–literario (la Non fiction), instalaría a su autor en una doble cumbre (una fama arrasadora y un departamento de cinco ambientes en el piso 22 del edificio United Nations Plaza, coto de millonarios), y lo convertiría en el niño mimado de la high society neoyorkina: primero su Paraíso, más tarde su Infierno.

Alabama, 1933. Truman tiene 9 años, vaga por el bosque, y al cruzar un riacho lo pica una serpiente mocasín de agua. Su rodilla derecha se hincha y se ennegrece. Grita. Dos campesinos lo ayudan, pero el hospital y el antídoto están demasiado lejos, de modo que esos ocasionales asistentes degüellan tres pollos, y a lo largo del viaje van empapando la herida con su sangre. Se salva. La escena, junto a las oscuras historias de fantasmas y aparecidos que cada noche le cuenta su tía Sook –una retardada mental que sólo lee la Biblia y calma los muchos dolores de su cuerpo con morfina– y las leyendas sureñas (las mismas que oyeron William Faulkner y Tennessee Williams), urden en su mente de genio precoz la materia de su primera novela: Otras voces, otros ámbitos, que escribe con apenas 23 años y es aclamada como "una fascinante obra del género gótico americano".

Pero ¿quién es Truman Capote? ¿Quién es ese escritor de aire infantil, cara de ángel rematada por un rubio flequillo, que se hizo fotografiar sobre un diván, ataviado con un chaleco, y que mira desafiante desde la contratapa?

Su madre, Lilly Mae Fulk, es una dama sureña que, como Amanda Winfield, la exasperante y conmovedora madre de El zoo de cristal –la eterna pieza teatral de Tennessee Williams–, trata de escapar de la trampa pueblerina y el recuerdo de tiempos mejores. Amanda no lo consigue –recala en un modesto departamento de una callejuela de Saint Louis-, pero Lilly sí. Su pasaje de salida es el vendedor Arch Persons, feo pero dueño de cierto encanto. El matrimonio dura apenas cuatro años, genera a Truman, empuja aún más al alcoholismo a Lilly que, además de vaciar botellas, colecciona amantes ("mi padre llegó a contar veintinueve", recordará el escritor en un reportaje), y marca a fuego su niñez: "Mi madre me encerraba horas y horas, y salía de juerga. Desde entonces no soporto los cuartos pequeños y cerrados, asfixiantes y con olor a muerte".

Muerte que dos veces vuelve a rozarlo. Una: apendicitis aguda, cirujano ausente, operación ejecutada por un especialista en caballos. Resultado: una brutal cicatriz. La otra: borrachera –la inaugural– con el perfume Evening in Paris, predilecto de Lilly y odiado por Truman "porque se mezclaba con el aliento a alcohol de mi madre, fanática consumidora del cóctel Old Fashion. Una tarde, como venganza, me tomé todo el frasco…".

Aquel famoso "Soy borracho, soy drogadicto, soy homosexual, soy un genio" es apenas el lugar común, la estampilla, el sello de goma de cuanto en materia de shock produjo su pequeño cuerpo –1,55–, su filosa lengua, su voz chillona y gangosa, su espíritu burlón. Abramos el álbum: "Todo abstemio es, en principio, sospechoso… Sé patinar sobre hielo, leer al revés, andar en patineta, meterle una bala 38, en el aire, a una lata, correr en Maserati a doscientos setenta kilómetros por hora, escribir –a mano y con lápiz–sesenta palabras por minuto, zapatear y cocinar un maravilloso soufflé Furstenberg –queso, verdura y seis yemas–, pero soy horrible para las matemáticas… Faulkner jamás salió de su pueblo, Salinger tuvo que esconderse para ser famoso, Hemingway nunca hizo mucho más que perseguir toros y toreros, y Norman (Mailer) me plagió: tardé siete años en investigar y escribir A Sangre Fría, y él escribió La Canción del Verdugo en unos pocos meses y con recortes de diarios… ¿Gente importante? Muy poca: la única gente importante es la que consigue cincuenta millones de dólares cash con sólo levantar un teléfono".

Amado por la alta sociedad neoyorkina, invitado de honor a sus mansiones, taumaturgo de la inolvidable fiesta Black and White en el hotel Plaza (28 de noviembre del 66), que le costó 150 mil dólares y en la que obligó a todos a "vestirse de blanco y negro, y usar sólo diamantes", no tardó en cruzar el más peligroso de los límites: creer que príncipes y multimillonarios estaban a sus pies, y traicionar las reglas de juego.
Entrevista de Johnny Carson a Capote el 20 de mayo de 1975

Las otrora dulces damas pasaron a ser "arpías, vulgares, estúpidas y de mal gusto", y los grandes capitanes del dinero, "cornudos, homosexuales encubiertos, drogadictos, gángsters".

Los siete años que siguieron fueron una larga pesadilla de desenfreno, enfermedades y aridez literaria. Truman vivió borracho y drogado día, noche y trasnoche, cayó preso por estrellar su auto contra un bar (seis heridos), fue expulsado del Towson State College por presentarse a una conferencia tambaleante, con una botella de vodka en la mano y mascullando incoherencias, mientras mil quinientos estudiantes que pagaron cinco dólares el asiento esperaban sus palabras, y su cuerpo fue martirizado por cirrosis, flebitis, insomnio, insoportables dolores en las piernas y ataques de epilepsia.
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Fuente: infobae.com

9 dic 2017

Rescatando a Chaves Nogales

¡Volvemos a España con el post de hoy! Y lo hacemos para hablarte de un periodista que vivió en la convulsa etapa de la Guerra Civil, y hoy se está tratando de recuperar: Manuel Chaves Nogales.

Chaves Nogales (1897-1944) nació en Sevilla. Se inició muy joven en el oficio de periodista, primero en su ciudad natal y más tarde en Madrid. Entre 1927 y 1937, Chaves Nogales alcanzó su cénit profesional escribiendo reportajes para los principales periódicos de la época, y ejerciendo, desde 1931, como director de Ahora, diario afín a Manuel Azaña de quien Chaves era reconocido partidario.

Al estallar la guerra civil se pone al servicio de la República y sigue trabajando como periodista hasta que el gobierno abandona definitivamente Madrid, momento en el que decide exilarse en Francia. La llegada de los nazis, que describiría magistralmente en el ensayo La agonía de Francia, le obligó a huir a Londres, donde falleció a los 47 años.
Además de brillante periodista es autor de una espléndida obra literaria entre la que destacan sus libros sobre Rusia: los reportajes La vuelta a Europa en avión. Un pequeño burgués en la Rusia roja (1929), Lo que ha quedado del imperio de los zares (1931) y El maestro Juan Martínez que estaba allí (1934); la biografía Juan Belmonte, matador de toros, su vida y sus hazañas, su obra más famosa, considerada una de las mejores biografías jamás escritas en castellano; y A sangre y fuego. Héroes, bestias y mártires de España (1937), impresionante testimonio de la guerra civil donde denuncia las atrocidades cometidas por ambos bandos con una lucidez sorprendentemente adelantada a su tiempo(*)
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(*): biografía de librosdelasteroide.com

8 dic 2017

Una grande en el olvido: Wislawa Szymborska

Hoy hablamos de una gran autora que quizá no conozcas. ¡Quédate para descubrirlo! 

Pasados 5 años de la muerte de la célebre escritora polaca Wislawa Szynborska la revista “Turia” le dedica un monográfico. En sus inicios fue muy poco conocida y tan solo se podían leer algunos de sus poemas, hoy en día casi la totalidad de su obra se encuentra en español. 


En la Biblioteca Nacional de Madrid se presento el monográfico de la premio Nobel, fue dirigido por Abel Murcia, director del instituto de cervantes de Cracovia, ciudad en la que se desarrollo como dramaturga. Muchos escritores tanto polacos como españoles han participado en el mismo. Además, se presentan fragmentos ensayísticos inéditos en la autora, lo que dan de sí misma una visión más personal sin olvidarnos de la pública.

Su carrera profesional se consagró en 1996 cuando recibió el premio Nobel de Literatura para sorpresa de sus compatriotas. Tras este premio huyo de distinciones y viajes que la hicieron colocarse en un segundo plano mediático.

7 dic 2017

La mujer: Oriana Fallaci

¡Hola a todos! Hoy os traemos la historia de una gran reportera y entrevistadora italiana que seguro que conocéis: Oriana Fallaci. ¡Quédate para saber un poco más de ella!

 


Según cuenta el diario El Pais, Su vida fue exagerada desde el principio. Nació el 29 de julio de 1929 en Florencia y con poco más de 10 años actuaba ya como correo de la Resistencia antifascista: su padre, un carpintero de izquierdas, no le ahorró ningún riesgo. Al final de la II Guerra Mundial estaba envuelta en la aureola de adolescente partisana y gozaba de la admiración de la nueva clase dirigente italiana.

Antes de los 20 años optó por dedicarse al periodismo y a los libros. Las primeras obras, Los siete pecados capitales de Hollywood (1959), El sexo inútil (1961), Penélope en la guerra (1962), Los antipáticos (recopilación de entrevistas de 1963) y Si el sol muere (1965), le reportaron fama y prestigio en Italia. Con Nada y así sea (1969), sobre la guerra de Vietnam, y con sus crónicas sobre aquel conflicto para el Corriere della Sera alcanzó un renombre internacional que le permitió conseguir entrevistas con personajes de gran relieve, desde Henry Kissinger a Golda Meir, desde Yasir Arafat a Bob Kennedy. La mayoría de sus entrevistados la detestaban. Eso le gustaba.

En 1975 publicó Carta a un niño que no llegó a nacer, un libro sobre la experiencia personal de un embarazo y un aborto, su primer auténtico best seller mundial. En 1979 concluyó Un hombre, dedicado a la historia de su compañero sentimental Alekos Panagulis, héroe de la resistencia griega contra la dictadura, fallecido el 1 de mayo de 1976 en un oportuno accidente de automóvil cuando estaba a punto de dar a conocer pruebas sobre la complicidad de varios políticos del nuevo sistema democrático con el régimen de los coroneles.

Cubrió como enviada especial numerosos conflictos bélicos, pero las entrevistas seguían siendo su especialidad, y la realizada en 1978 al ayatolá Jomeini reavivó su leyenda: a diferencia de otros periodistas occidentales, que veían en el clérigo chií una alternativa razonable a la dictadura del sah, Fallaci se le enfrentó y criticó sus opiniones sobre las mujeres.

Inshallah (1990), sobre la guerra de Líbano, fue una incursión en el terreno de la novela que dejó traslucir con claridad su antagonismo respecto a algunas organizaciones musulmanas, en especial la OLP. Siguió una fase de relativo silencio, marcada por su traslado a Nueva York. En 2001, Fallaci reapareció con virulencia. Tras los atentados del 11 de septiembre escribió un vehemente artículo para el Corriere en el que denunciaba el fanatismo islámico y lo comparaba con el nazismo. De ese artículo nació La rabia y el orgullo (2001). Aparecieron luego La fuerza de la razón y Oriana Fallaci se entrevista a sí misma, ambos en 2004.

Sobre el significado de esas tres obras, en realidad una trilogía, escribió ella misma después de los atentados de 2005 en Londres: "Hace ya cuatro años que hablo de nazismo islámico, de guerra contra Occidente, de culto de la muerte, de suicidio de Europa; una Europa que ya no es Europa, sino Eurabia, y que con su blandura, con su inercia, con su ceguera, con su humillación ante el enemigo está cavando su propia tumba".

Las invectivas contra "la comedia de la tolerancia, la mentira de la integración y la farsa del multiculturalismo" le costaron un juicio en Francia por racismo y xenofobia. Un tribunal suizo pidió al Gobierno italiano la extradición de la escritora por los mismos delitos. También en Italia un fiscal solicitó su procesamiento por "vilipendio al islam".

Mira la última entrevista a Fallaci, en italiano:



Fallaci estaba ya muy enferma y vivía como una reclusa en su apartamento de Manhattan. No respondía al teléfono y sólo abría la puerta a su hermana y su sobrino. Ambos revelaron que la escritora y periodista temía que la asesinaran. Quiso ser recibida por el papa Benedicto XVI antes de morir y éste le concedió una audiencia privada el 27 de agosto de 2005. No trascendió nada de lo hablado. Fallaci siguió definiéndose como "cristiana atea" y dispuso en el testamento que sus exequias fúnebres fueran laicas y estrictamente privadas. El Papa se sumó ayer al coro de tributos hacia la escritora: el Vaticano hizo saber que Benedicto XVI rezó por ella.

6 dic 2017

Un romántico de vela y pluma

Seguro que este nombre no te suena tanto: ¿conoces a Paul Lèautaud? 

 Lèataud tuvo uno vida compleja: su madre le abandonó, algo que jamás superó, y años más tarde se la encontró y la intento conquistar. Como literato no consiguió grandes éxitos pero es el autor de un diario de 10.000 páginas, al que califican como necesario de su lectura. Vivió en una casa rodeada de animales los cuales tras su muerte los enterraba en su jardín por el cual le gustaba caminar.
Como secretario y crítico teatral de Mercure France fue donde encontró algunos de los romances que se le atribuyen y también donde consiguió sus mayores éxitos. Odiaba el progreso tecnológico por lo que amaba escribir bajo la luz de las velas y de la mano de su pluma. Paul pensaba a menudo en la muerte, pero le llegó a los 84 años, por lo que pensaba que la vida era una gran estafa. 

 ¿Compartes la visión de este autor? ¿Qué opinas de este pesimismo existencial? ¡Coméntalo!

Y échale un vistazo a estas reflexiones del autor sobre temas como la muerte o la espiritualidad, en francés:


5 dic 2017

Rafael Sanchez Felosio cumple 90 años

¿Conoces a Sánchez Ferlosio?



El autor del libro “El Jarama” se ha reunido junto a sus compañeros de profesión en un acto homenaje. Todos los asistentes han reivindicado su figura y posición dentro de la literatura. A lo que el mismo y en vistas de su futuro ha afirmado “Se hará lo que se pueda”.

El acto organizado por la editorial Penguin Random House, ha contado con figuras como el ministro de Educación, Cultura y Deporte, Iñigo Méndez de Vigo, él que también ha destacado su trabajo como escritor. De la mano de su mujer ha recibido este reconocimiento que llega en el mejor de sus momentos, su 90 cumpleaños.

Aquí os dejamos una de sus entrevistas tras el recibimiento del Premio Nacional de las Letras. ¡No te la puedes perder!

Como siempre, déjanos tus opiniones en comentarios. Esta pequeña comunidad de escritores y periodistas te lo agradecerá.

4 dic 2017

El dandy periodista


¿Conoces el NUEVO PERIODISMO?

Si es que sí, seguro que conoces además a uno de sus padres/ máximos exponentes. Estoy hablando de Tom Wolfe, cuya vida e historia no tiene desperdicio.

¡Quédate para saber un poco más sobre él!


Sarcástico y mordaz, sus artículos publicados en los años 60 y 70 en rotativos prestigiosos, como The New York Herald y The Washington Post, revelaron una mente agudamente crítica que fustigaba sin descanso variados aspectos de la cotidianeidad y la cultura estadounidense, sin excluir el arte y la literatura. Defensor a ultranza de la cultura «pop» en los años sesenta, su mejor libro de este período es Gaseosa de ácido eléctrico (1968), relato de un viaje por Estados Unidos en compañía del escritor Ken Kesey.

Su obra posterior se caracterizó por un virulento tono polémico contra los liberales (La izquierda exquisita, 1970) o contra el narcisismo de los años ochenta (La década púrpura, 1982). Tom Wolfe se distinguió como novelista con La hoguera de las vanidades (1987), que publicó por entregas en la revista Rolling Stone; tal fue su repercusión que entró en las listas de los libros más vendidos. La hoguera de las vanidades confronta la cotidianeidad de los habitantes de la ciudad de Nueva York con su fascinación por la riqueza y el poder; su protagonista es un exitoso periodista, buen conocedor del mundo de Wall Street, cuyo calvario comienza cuando, en compañía de su amante, atropella accidentalmente a un negro.

Con su siguiente novela, Todo un hombre (1998), Tom Wolfe superó aún el éxito de ventas de la anterior. En estos dos libros Wolfe pretende crear un ámbito en el que se pongan en evidencia todas las capas de la sociedad de su país, lo mejor y lo peor; su objetivo no es retratar determinados personajes o hechos, sino desvelar críticamente el medio sociocultural y los prejuicios y actitudes fuertemente arraigadas. Sin embargo, la suya es una narrativa que busca el impacto y suele quedarse en la crítica superficial. Otros títulos de su producción son The New America (1989) y Fort Bragg (1996); entre sus obras más recientes figura Yo soy Charlotte Simmons (2005)*.

Y tú, ¿qué piensas del gran Wolfe? ¿Lo consideras un maestro del periodismo? ¡Estaremos encantados de leer tu opinión!
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(*)Biografía: biografiasyvidas.com
 
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